Este es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que hemos celebrado del 18 al 25 de enero, concluyendo con la fiesta de San Pedro y la conversión de San Pablo.


Teniendo como base el material elaborado para este año por un grupo de representantes de diferentes comunidades cristianas de Alemania, la Delegación de Relaciones Interconfesionales de nuestra Diócesis programó el 25 de enero una charla con D. Mariano Arellano (Pastor de la I.E.E. de Mérida y Miajadas) que habló sobre el lema de la Semana de Oración, destacando que “el entorno multirreligioso del mundo actual es un desafío para el ecumenismo. 

Nos une Cristo y este desacuerdo confesional perjudica a la credibilidad cristiana”. Al finalizar, en la Iglesia de Santo Domingo tuvimos una Celebración Ecuménica presidida por nuestro obispo D. Francisco Cerro y el pastor D. Mariano Arellano. En la misma, después de construir un muro con los pecados que nos dividen, que nos impiden la comunión y la unidad, levantamos una cruz, símbolo de unidad. 

Al finalizar se nos entregó un obsequio que consistía en un pequeño ladrillo que nos hará recordar que todos somos piedras vivas y constructores del Reino de Dios. 

Al concluir el acto todos los asistentes fueron invitados a poner en práctica ese “ecumenismo de reconciliación” que se nos ha pedido a TODOS en esta semana de oración por la Unidad. (Francisco Bravo, miembro de la Delegación de Relaciones Interconfesionales)

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